VIVAN LOS NOVIOS… Y LOS TUTÚS

Durante los meses que van de mayo a septiembre (ambos inclusive), podría abrir una sección fija dentro de este humilde blog, en la que, cual crónica de sociedad de las zonas costeras españolas, relatase la frenética actividad social que tengo a mi alrededor.

Esta semana, de nuevo, tuve boda; con la que, salvo sorpresa, acabo mi periplo por este año.

Y a diferencia de las últimas que he tenido, ésta fue el viernes y de día.
Y en qué afecta esto??
En nada, salvo que todo se hace unas horas antes, y que el día de autos, se llega más tarde.

Y aunque parecía que sí iba a haber una diferencia considerable, y es que no había prevista preboda por aquello que el viernes es día laborable, y no era plan de empezar a forzar el jueves, al final no fue así.
Qué no la hacen los novios??
Pues ya la hacemos los amigos en plan sorpresa!!
En fin… Hay cosas que no cambian, y nos moriremos y no nos habrán educado, ni habrán encauzado nuestros pasos por la senda de la normalidad.

Últimamente, en las ceremonias hay pocos fallos –aunque algunos se producen–, y es una pena, porque de ellos Mike Newell sacó una secuencia bastante graciosa en ‘Cuatro bodas y un funeral’, con Rowan Atkinson de protagonista.
Qué fue de aquellos «Yo Javier, te tomo a ti Javier como esposa…» en un acto de puro egolatría; o de aquella homilía, de un pater realmente curioso, que acabó haciendo comparaciones entre el matrimonio y una fregona y un microondas (os juro que ahora no recuerdo cómo fue, pero fue una de las homilías más curiosas, extravagantes, y por qué no decirlo, divertidas, que he oído).
Así que por favor, novios, no vayáis tan concentrados, que parte del encanto de una boda, son estos pequeños fallos.

Al llegar a la finca donde se realizaba el convite, por si alguien dudaba de las veces que estoy de boda, el dueño de la finca me dijo: «Ya me extrañaba no haberte visto todavía por aquí en ninguna boda, aunque estaba seguro que aparecerías en alguna»
Los camareros me saludaron, y uno hasta me dijo: «Atiendo yo tú mesa!!», así que la verdad es que el trato fue estupendo (Gracias Saúl. Gracias Christian), aunque también estoy seguro que lo hubiese sido de no haber conocido a nadie.
Y por supuesto el pincha me ofreció su cabina un rato por si quería poner algunos temas (del si debería haberlo hecho, no me corresponde decirlo a mí).

Y así, llegamos a uno de los momentos especiales del día.
Gracias a ese tío grande que es Guspi, entre la mayor parte de los invitados, grabamos a los novios un vídeo dedicándoles unas palabras, y he de decir que se vio lo queridos que son para todos, porque todo lo que allí de escuchó, salía del corazón de cada uno, y eso se nota.
Es más, según hablábamos unos tras otro, pude comprobar la de humo que se nos estaba metiendo a todos en los ojos…

Y tras un baile nupcial en el que se pudo comprobar la profesionalidad de los novios al bailar un vals que no era el preparado, llegó «El momento», que en parte explica esa profesionalidad de la que acabo de hablar, dado que la preciosísima novia, que en su día fue una excelente artista en esa espectacular DISCIPLINA que es el ballet, nos ofreció una increíble actuación con ella demostrando el porqué de sus premios nacionales.
Fue un regalo que nos hicieron los novios, a través de ella, a todos los invitados, y que nos dejó a todos boquiabiertos.
De verdad, bo-quia-bier-tos!!

Por esto, y por mucho más, muchísimas gracias por todo, Pavita Arribas, y Dj Boli!!!!!

De la barra libre, poco os podría contar que ya no sepáis.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: bueno, sí, os puedo contar un apunte que nos puede indicar si la boda ha sido de tarde y todo el evento fue satisfactorio; si ha sido así, los transeúntes se puede encontrar a altísimas horas de las mañanas –en la que uno puede estar ya perfectamente bajando a por el pan–, a grupos de personas adultas, vestidas de traje, con gafas gigantes, espadas de gomaespuma y gorros extravagantes…

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