UNA HABITACIÓN CON VISTAS

Escribía ayer un tuit que decía exactamente esto:
«Los minutos que pasan desde que echo la Primitiva hasta que no me toca, son de los más felices de mi vida»

Por supuesto, y como pasa siempre, la repercusión que tuvo en la red social fue entre cero y nada, dada la indiferencia que despierto en Twitter (que es para mí como esa mujer de la que estás locamente enamorado pero te trata ya no con indiferencia, sino casi con desprecio… c’est la vie); aunque qué gran verdad llevaba esa frase!!

Efectivamente, la Primitiva no me tocó, pero desde que la eché hasta que comprobé –con cierta esperanza de estar equivocado, no os voy a engañar– que no fui premiado, qué bien me lo pasé imaginando la de cosas que hubiese hecho de haber sido el tocado con la varita de la diosa fortuna.
Milagro en la calle 34… digo, de ilusión también se vive!! (ésta es una confusión producida por lo señores que traducen los títulos de las películas).

Lo bonito de esto es que me di cuenta que en los primeros en los que pensé fueron las personas que me rodean, y en cómo podría ayudarles a que fuesen felices con la ayuda del dinero que iba a caer en mis manos. Porque aunque todos sabemos que el dinero no da la felicidad, ayuda; y también sabemos que a nadie le amarga un dulce.
La de cábalas que hice durante esos minutos, poniendo y quitando cosas que podrían ayudar a otros!!

Para mí, no me digáis porqué, «sólo» quise disponer de una habitación con buenas vistas, desde donde poder escribir sin preocupaciones.
No soy escritor, ni estoy preparado para serlo, pero fue lo primero que me vino a la mente en ese momento. Y fue el estado que mayor satisfacción me pudo producir en el mundo que estaba construyendo a base de sueños.
Si en ese momento, la Emperatriz de Fantasía hubiese necesitado de mí, cual Bastian, para darle un nombre y así no morir, ahora mismo se llamaría Olympia Report de Luxe.

Pero bueno, como bien os digo, no tuve tanta suerte. Así que seguiremos intentando ganarnos la vida lo más honrosamente que se pueda, y peleando para hacer, lo máximo posible, realidad nuestros sueños.
Por lo menos, aunque con alguna que otra preocupación y sin buenas vistas, puedo seguir escribiendo mientras esto llega.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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