CUARENTA Y DOS

Y con cuarenta y dos no me refiero al número atómico del molibdeno, ni al apartamento en el que vivía Fox Mulder, ni tan siquiera al código ASCII correspondiente al asterisco, sino a los años que cumplo hoy, y que ya empiezan a ser una cantidad considerable.   Y oigan ustedes, encantado de poderlos cumplir con...