QUIERO VIVIR DOS VECES, PARA PODER OLVIDARTE

«Te bajaría del cielo mujer, la luna hasta tu cama. Porque es muy poco de amor, sólo una vez por semana»

Siempre quise empezar un post así, pero no sabía muy bien sobre qué hablar en él, y aunque sigo sin tener muy claro el qué, no puedo esperar más.

Por supuesto, vamos a hablar de chicas, en concreto de las de las canciones, que decía Circodelia.
Lo bonito de esto es que podremos pensar en quien queremos, digo queramos, perdón… cuando hablemos de ellas. Porque digo yo que al escribir los ripios, los artistas se inspirarían en alguien, ¿no? Pues aprovechémonos de eso, y ya que no hemos sido capaces de componer la canción, seamos por lo menos capaces de imaginarnos a quien queremos –y dale… queramos!!– reflejada en cada verso y en cada frase.

Y desarrollaremos todo desde Paloma, que es quien nos ha dado el título y el comienzo del post.
Esa Paloma a quien le cantaba Andrés, ese genio que es capaz de escribir esto de un amor fugaz, imprevisto y, como todos, de los que hacen una muesca –a algunos en el corazón, a otros en el hígado–.
Un amor de esos que tan bien conoce Sabina, y que le llevaron a increpar al sol por meterse a las 7 en la cuna, mientras él le levantaba la falda a la luna; o al que le pasó en un pueblo con mar, una noche después de un concierto, cuando ella reinaba detrás de la barra del único bar que vieron abierto… pero que acabó llevándole a acabar esposado por los municipales.
(he de decir que siempre me gustó más el final de Los Secretos, con ese «pero como explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario», por aquello de que siempre fui un músico frustrado, y me veían más reflejado en esa frase).

Lo malo es que estas chicas de las canciones casi siempre están detrás de una historia de desamor; pero no pasa nada porque el rock brota del corazón del artista, y éste, por supuesto, funciona muy bien roto (ya sabéis que en el pop,  el «corazón» sólo está en el título de la propia canción como explica este genial artículo).
Si no fuese así, todo lo que conseguiríamos serían canciones como La Macarena, y no estoy por la labor de escribir sobre ella.

Y ¿qué hay de esas chicas que provocan amores imposibles por prescripción médica?
Aquellas del «ni contigo ni sin ti tienen las penas remedio»…
Y si no que le pregunten al Señor Ferreiro qué nos quería decir en la magnifica «Turnedo»:

Que no dejas que te quieran solo quieres que te abracen,
y publicas que no tuve ni valor para quedarme.
Yo rompí todas tu fotos, tú no dejas de llamarme
¿Quién no tiene valor para marcharse?

Aunque yo creo que en este caso, todo vino precedido de algo que ya nos contó en «SPNB». Y es que todo el día a escondidas, no puede ser bueno para una relación, y claro, pasa lo que pasa.
Así que amigo Iván, esta vez te lo has buscado tú solito!!

Lucía, Gloria, Penélope, Gwendoline, Carolina, Sara, Lola (en este caso a la que cantaban Café Quijano, porque la de The Kinks quedó claro, que de mujer, el nombre)… por Dios, sed compasivas con nosotros y no nos rompáis el corazón más veces, que luego nos quedaremos «temblando, y llorando, y me había jurado que nunca iba a llorar», pardiez!!

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: muchas veces deberíamos ser un poco más prosaicos, y prestar más atención a las enseñanzas de Lori Meyers en su «Emborracharme»

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