POR FAVOR, NO CUELGUE

«Por favor, no cuelgue señor Varela. Le paso con el servicio de atención al cliente.»

Tras haber estado al teléfono una hora y medio hablando con un compañía que ofrece servicios de telefonía y TV, de la que ya era cliente, para unificar sus servicios, ha habido un momento que he pensado que se estaba grabando una nueva edición de «Inocente, Inocente» y que iba a ser uno de sus protagonistas principales.

He ido de aquí para allá –de operador en operador– más que la falsa moneda, que de mano en mano va, y ninguno se la queda; además sin posibilidad de meter de canto ni media palabra, porque en el momento que cuentas tu vida, y antes de que te aporten algún tipo de respuesta, te sueltan eso de «Le paso con el servicio de Atención al cliente», y una vez ahí, Game Over, my dear friend.

Lo mejor ha sido cuando el 5º ó 6º me ha dicho:
–Espere un momento, por favor, que paso la llamada al servicio de atención al cliente.
Pero con quién me habéis pasado las otra 4 veces anteriores, con la charcutería de El Corte Inglés!!

Y luego claro, llegas a una locución que te pregunta, «Díganos, brevemente, el motivo de su llamada».
Eso, encima brevemente, no sea que me extienda yo, y les robe su valioso tiempo.
Con la de veces que he dado un motivo, he dicho de todo. Desde unificar servicios, hasta buscar la paz en el mundo, pasando porque el Madrid gane la undécima.
Ha habido una par de veces que me ha dado por reírme, y claro, decían:
–Podría repetirlo, por favor. No le hemos entendido bien.
Normal. Que a alguien le he por reírse en vez de acordarse de toda su familia viva, y de la mitad de la que ya no está entre nosotros, no debe estar registrado en el sistema.

Entre medias, he preparado la comida, me he visto todos los anuncios que emite Antena 3 en dos meses de programación, y casi me ha dado tiempo a leer las obras completas de Pérez Galdós. Eso sí, «Su llamada tiene un tiempo estimado de espera de menos de 5 minutos».
5 minutos, de qué sistema de medición de tiempo, porque desde luego del que marca mi reloj, no!!

Ya por fin, entre los minutos 70 y 90, ha aparecido un ángel de la guarda, de quién ya no me he quedado con el nombre; puede que Laura, puede que María –o puede que me haya dicho que se llamaba José Antonio y a mí me ya ha dado igual–, y me ha dicho:
– No se preocupe, Señor Varela, que de ésta conseguimos su propósito. Ya verá.

Se le veía hábil, resuelta, y con desparpajo. De hecho, hasta me ha pedido el móvil, y yo me he venido arriba.
–He ligado!! –pensé. Pero no, era sólo para hacer una comprobación de mis datos. Qué pena. Aunque durante esos instantes en que no sabía para qué lo quería, me había hecho ilusión.
Además, claro, entre tramite y trámite, pues hemos entablado ya una conversación casi de amigos, de compadres, de alguien por quién sientes el cariño que sentía un soldado hacia otro que le acababa de salvar la vida.

Así que mi querida amiga desconocida, gracias por haber conseguido ayudarme a resolver mi problema. Y a los 7 INÚTILES anteriores, gracias por haberme dado miga para un post.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: por supuesto, y como siempre, ahí estaban Manuel y Gema (a quién no tengo el placer de conocer en persona), en la recamara, dispuestos a ayudar en todo, por si algo fallaba. Gracias a vosotros también.

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Comments

  • 28/08/2015

    JovenLeti

    Jajajajajajaja Paty y eso te pasa solo en una llamada… si vivieras por estos lares estarías en un Inocente Inocente constante!! como un Gran Hermano pero en vida real y sin cámaras!
    Gracias por tus renglones que siempre sacan una sonrisa!
    Besazo

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