INTROSPECCIÓN

 

Últimamente los sábados me quedo en casa. No pasaba esto desde el año 88.
Sí, he escrito 88, y no ha sido al azar.
Es 1988, no 1888. No soy tan mayor.
Por las mañanas, según me levanto, escucho la radio generalista.
Si oigo a David Gistau, sé que el día va a ir bien.
Me gusta dormir con pijama de dos piezas. Nada de pantalón con camiseta, ni cualquier otro tipo de combinación.
Una vez usé el pijama que decían que usaba Marilyn Monroe, sin las gotas de Chanel Nº5, y no me gustó nada.
Mis zapatillas de estar en casa son de piel.
El conjunto hace que me hayan dicho a veces que parezco salido de Cuéntame.
No me importa. De hecho algún día usaré chistera y bastón como complemento (el bigote decimonónico ya lo tengo).
Siempre fui de Nesquik.
A las tostadas las llamo tostas. Fue una particularidad más de mi desayuno, al igual que el Nesquik.
Mi cuerpo necesita de vez en cuando una ración de patatas bravas.
Soy adicto a la Coca-Cola. Poco a poco lo estoy dejando.
También lo fui a ir al McAuto los domingos, pero creo que eso era más bien para ver quién se ofrecía a llevarme.
No mucha gente lo hizo. Y a quienes sí lo hicieron les estaré eternamente agradecido.
Suelo mandar mensajes el primero. Lo hago porque cuando me acuerdo de alguien, le escribo.
No me duele prendas hacerlo.
Soy tan rápido respondiendo, que si no fuese porque sería una paradoja, diría que a veces lo hago antes de que siquiera me escriban.
Tampoco me duele prendas contestar al instante. No me considero tan interesante como para no hacerlo.
Me gusta que se acuerden de mí cuando piensan en música. Según mi amiga Paloma, es mi súperpoder.
Ojalá más súperpoderes. Aunque la verdad es que con éste estoy encantado.
Lo que más me gusta de comprar cosas es el tiempo que paso investigando previamente sobre lo que voy a comprar.
Lo que más me gusta de salir con una mujer es el cortejo previo.
La segunda cosa que más me gusta de comprar es vender lo que acabo de comprar para volver a empezar una nueva investigación.
La segunda cosa que más me gusta de salir con una mujer no es venderla después. Esto es importante dejarlo claro.
¿Os he dicho alguna vez que me gustan las mujeres con perlitas?
Me gusta el café escocés sin café.
Era más feliz cuando no existía Twitter.
Empiezo a pensar que era más feliz incluso cuando internet no se había democratizado y era sólo para uso militar.
Vi Admiradora Secreta unas 14 veces en 48 horas.
De vez en cuando me la pongo de nuevo, y aunque no es El Hombre Tranquilo, me encanta.
Descubrí El Hombre Traquilo por mi padre. Y a John Ford por Carlos Pumares.
Creo que si Alfredo Landa hubiese sido norteamericano, sería un mito a nivel mundial.
Cada vez que veo de nuevo una película, no me acuerdo nunca muy bien qué va a pasar al final.
A los neurólogos esto les preocuparía. A mí me encanta.
Empiezo a tener un serio problema de espacio para guardar mis discos.
Cuando no sé qué escribir, me da por hacer listados ridículos como éste.
Estos ridículos listados, a veces consiguen que hagas introspección en ti mismo (valga la redundancia) para así, desde el absurdo, conocerte un poco mejor.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

 

P.D.: Como tengo un ligero TOC, he escrito esta frase sólo para llegar a las 600 palabras.

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