HE VISTO EL FUTURO DEL R’N’R Y SU NOMBRE ES…

“Estoy agotado. Ya no estoy para pinchar tres noches seguidas.”

Esto lo repetía una y otra vez el pasado sábado por la noche.
Y de repente leo ayer que Bruce Springsteen, un señor de 66 años, se ha marcado un concierto en Barcelona de más de tres horas. Otra vez…
En ese mismo momento pensé dos cosas: que soy un llorón, y que este tipo es tan grande, o más, de lo que dicen que es.

El sábado 21 de mayo estaré viéndole en el Santiago Bernabéu (¿Qué más se puede pedir para un madridista como yo?), y desde el preciso momento que compré mi entrada de general, cada vez que pienso en ello, se me hace un nudo en el estómago y se me humedecen los ojos de la emoción.
De nuevo, el poder que tiene la música sobre mí, y que me encanta.

Estoy a años luz de la devoción que sienten muchos de sus fans, a esos que a veces se les tilda de sectarios de forma inmerecida, pero sin duda es uno de mis tres artistas preferidos. No me sé las letras de todas las canciones, ni todos los datos que rodean a cada una de ellas, aunque las puedo disfrutar como si me las supiese igual que el Padre Nuestro. Reconozco que los últimos álbumes los tengo bastantes dejados de la mano de Dios, pero es que los primeros 5+5 son tan buenos, que es difícil prestar atención a los que vinieron después.
Da igual!!
Sé que no me va a defraudar –Springsteen nunca lo hace– y que voy a disfrutar enormemente, y voy a salir del Bernabéu afónico, con el corazón a mil, y es más que probable que con la muñeca abierta de tocar la batería imaginaria durante todo el set (porque oigan, las letras no me las sabré, pero los ritmos de la batería, sí).

Recuerdo la primera vez que le escuché de manera consciente y no por casualidad en alguna radio, y que como no pudo haber sido de otra manera, fue en casa de mi primo Alfonso –sin duda uno de los mayores “sectarios” que hay de Brucio; no ya en España, sino en el mundo. Y esto no  lo digo a la ligera–. Fue el maxi que contenía War (con uno de sus famosos speeches) y Merry Christmas Baby. ¡Qué energía emanaba de esa garganta!
Luego llegaron Born in the USA –el más famoso para un neófito como yo–, y por fin esos cinco primeros discos de los que he hablado antes, que me hicieron descubrir al “otro” Bruce, al de verdad. Desde ese mismo instante, me ganó para siempre…
“La caja” es el disco que más trillado tengo de todos los de mi colección (2000 pesetas, en oferta, en Madrid Rock), y eso que no ha salido jamás de casa. Y para alguien tan sumamente cuidadoso como yo, llegar a ese punto de desgaste, permite haceros una idea de las veces que lo habré puesto.

Así que durante los días que quedan hasta el sábado, y permitidme la “blasfemia”, beberé la sangre (de sus de letras) y comeré su cuerpo (formado con acordes y ritmos) , como signo de comunión con este Mesías de la música que es Bruce Springsteen.
Y es que a uno no le llaman The Boss así a la ligera!!

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y los sabéis.

 

P.D.: será la primera vez que vea la E Street Band sin Big Man, y resultará raro.

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