GOOOOOOOOOD MORNING VIETNAM!!

Creo que es la primera vez que escribo el titulo del post antes que el texto, pero hoy lo tenía claro.

«Se ha muerto Robin Williams«

Es lo primero que he leído esta mañana a través de un Whatsapp de mi querida Pecosa, que se preocupa de tenerme al día desde primera hora de la mañana –porque sí, yo, al igual que casi todos vosotros, lo primero que hago según abro el ojo, es leer el móvil–.

Y la verdad es que me ha dado pena, porque según hemos empezado una pequeña conversación a raíz del mensaje, al enumerar muchas de sus películas, me he dado cuenta de lo que me gustan muchas de ellas.

Y entre ellas, por supuesto, la que me ha dado pie al susodicho título.
Es que, además de gustarme la película, me trae buenísimos recuerdos, porque fue una de las pelis que devoré aquel verano del 89 –en el que me vi unas 200 del tirón, como ya os conté aquí «POLVO DE ESTRELLAS INDELEBLES BAJO LA LLUVIA» (que por cierto, me ha emocionado al volverlo a leer)– y que como todo lo que hice durante aquellos meses estivales, lleva adherido ese sentimiento de que nada se pudo haber mejorado aquel año. Fue perfecto.

Luego me he acordado de «Hook», que vi con mi amigo Charlie en el Teatro Carrión, en aquella época en que todas las semanas nos íbamos a ver una peli como dos marqueses.
Recuerdo que al salir, y desde el cine hasta que llegamos a la mítica La Gamba a tomar una jarra de cerveza, fui por la calle con una tonta sonrisa de oreja a oreja, que no conseguí quitarme de la cara –ni quería–, y una sensación de felicidad como la que tengo a veces al pasar por delante la puerta de Imaginarium, y todo porque me sentí completamente un niño de nuevo (claro, porque yo en ese momento era ya todo un «hombre» de 16 años…).

Y por supuesto, como olvidar, que como otros tantos compañeros de generación, yo quise formar parte de «El club de los poetas muertos», del cual el profesor Keating era nuestro «Oh, Capitán!! Mi capitán!!».
Además, esta película en concreto, llevará anexa, por los siglos de los siglos, una historia de la que fui protagonista, y que siempre sale a la luz en cualquier reunión de amigos, cuando los licores ya han hecho su efecto, y que antes me ha recordado mi amigo Luis.

El año que se estrenó en cine, fue un auténtico bombazo, y no solo para nosotros, adolescentes llenos de testosterona, sino también para algún que otro profesor con ínfulas de educador de Nueva Inglaterra, que se dedicó a hacer de Keating con sus alumnos.
Total, que mis amigos y yo, no sé si por aquello de hacer un poco la pelota, o simplemente por esa misión tan fundamental en un chico de esa edad, que no es otra que la de tocar los huevos al profesorado, decidimos representar en vivo y en directo la escena principal de la película…
Así que por eso de cobarde el último, y confiando en la fidelidad de mis compañeros de aventuras, allá que me encaramé el primero a lo alto de mi pupitre a gritar con voz de trueno, «Oh, Capitán!! Mi Capitán!!», para descubrir segundos después, que para mí fueron horas, que nadie tuvo la decencia de acompañarme en tan emocionante aventura, sino que estaban escojonándose en sus sillas, al igual que el resto de la clase, mientras nuestro particular Keating me miraba con cara de «Pero éste qué hace??».
Total, que no recuerdo muy bien qué pasó después, pero debió ser algo así como:

– Cuando el señor Varela tenga a bien bajarse de su mesa, comenzaremos la clase.

Así que me bajé con las orejas gachas, y no dije nada el resto de la clase, por supuesto.
Sólo pensaba en como devolvérsela a mis amigos. Cosa que por cierto aún no he hecho, pero tranquilos, hay tiempo…

Y volviendo al tema a tratar, como yo mismo he podido constatar, Robin Williams me trae muchos de los mejores recuerdos de mi adolescencia, lo cual es bastante, por lo que no podía dejar pasar este triste momento para rendirle mi pequeño homenaje en forma de post.

Descanse en paz, Señor Williams!!

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: «Good morning Vietnam», fue, además, una de las pelis que me hizo descubrir la música, dado que tiene una banda sonora soberbia, en aquellos años en que yo era una esponja ávida de acumular conocimiento (por supuesto cualquier conocimiento que no implicase estudiarlo en clase, que para eso tenía 16 años…)

P.D.2: lo último que vi del señor Willliams, fue una peli que compré casi de rebote, y que me gustó mucho porque tiene la música como auténtica protagonista. Se llama «August Rush» y si tenéis oportunidad de verla, no la dejéis pasar.

(Visto 22 veces)

Comments

  • 15/10/2014

    josepeich

    Te he descubierto hoy, y he empezado a leerte marcha atrás, después de emocionarme con el video del homenaje a Led Zeppelin (y eso sin ser nada rockero) las lagrimas han vuelto a mis ojos, pero esta vez de la risa al imaginarte subido en el pupitre!! Que crack!!
    Oh Captain, My Captain!!

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