ESAS COSAS QUE ME ENCANTAN… LAS PERLITAS


Buenas lo que sea, dependiendo de cuando leáis esto, queridos amigos.

Estaba viendo el DVD del Unplugged de The Corrs, que es uno de esos conciertos que se dejan ver fácil. Y que aunque no te gusten mucho, se puede escuchar sin querer.

Bueno, a lo que iba, que me pongo a hablar de música y divago.
Estaba viendo el concierto, y he pensado lo que me gustaba –y me gusta, no os voy a engañar–, Andrea Corrs. Así que lo primero en lo que me he fijado es en si llevaba perlitas…

 

Porque sí, queridos míos, soy un defensor acérrimo de ese complemento que son los pendientes de perlitas.
Me encantan, y siempre me he declarado «buscador de perlitas».

Y con ello no me refiero a mujeres que sólo lleven perlitas, que también, sino a lo que habitualmente conlleva usar ese tipo de pendientes.
No sé muy bien por qué, pero quienes las usan tienen una forma de ser, de pensar, de estar (hasta de no estar!!), que me atrae, me gusta, me hipnotiza, me arrastra hasta los confines del mundo conocido y por conocer. En definitiva, me enamora.
Es un nosequé, una atracción física, química, fatal, que me lleva a perder mi deteriorada salud mental.

Y me gusta verlas puestas en esa chica con la que te cruzas por la calle, y miras de soslayo, intentando disimular que te arrodillarías ante ella declarándole amor eterno.
Y no te digo nada si al hincar rodilla te das cuenta que lleva francesitas… Soy capaz de pedirle matrimonio en ese mismo instante!!

Soy un clásico, os lo digo ya para quien aún no lo sepa. Pero qué le voy a hacer!!
Me gustan las mujeres con perlitas, con francesitas. Me encantan con mocasines. Y me gustan con jerseys beige de cashmire con manga francesa y el puño de la camisa remangado.

¿Tendrá algo que ver el haber pasado horas y horas en la biblioteca de derecho fijándome mucho más en las chicas que entraban y salían que en el derecho constitucional?
Seguro que algo tiene que ver también haber veraneado toda mi vida en el norte. Ese norte con aires de realeza gracias a los baños de ola tan publicitados gracias a Alfonso XIII.
Y puede que tenga que ver, sencillamente, mi gusto.

Lo bueno de la perlita es que se lleva aún sin llevarla puesta. Porque como os he dicho, no es sólo un pendiente, si no una forma de ser de la propia mujer.
Puede que la apariencia sea más moderna o más alternativa. Puede que lleven esas cazadoras militares que también tanto me gustan, con unos pantalones rotos… Pero ese poso siempre aparece. Es esa marca de agua que aunque no se ve a simple vista, está ahí de forma perenne.
Dicen que con clase se nace, no se hace, no?? (cosa que otra día si queréis discutiremos)
Pues con perlitas, también. Y en muchísimos casos, casi de forma literal, porque a algunas niñas les plantan dos diminutos pendientes casi nada más ver las primeras luces de ese lugar llamado mundo, que dirían los señores de las cervezas.

Así que no le voy a dar más vueltas.
Como diría uno de mis ídolos musicales, Raphael:
«Y estoy aquí, aquí, para quererte.
Estoy aquí, aquí, para adorarte.
Yo estoy aquí, aquí, para decirte
que como yo, nadie te amó…»

A lo que yo añadiría, «… chica de las perlitas»

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: Por supuesto, la cola de caballo sería el toque perfecto de mi look preferido. Pero bueno, esa ya es otra historia que podría dar mucho de sí.

(Visto 140 veces)

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Comments (6)

  • K. Reply

    Perfectas!

    19/09/2013 at 3:00 pm
    • Paty Reply

      Ellas, a qué sí??
      Gracias por el comentario, K.

      30/09/2013 at 2:00 am
  • Laura Reply

    Tú si q sabes Paty!!!! Eres grande!!!! Enhorabuena!!!

    30/09/2013 at 11:11 am
    • Paty Reply

      Muchas gracias, Laura!!
      Sin carnet de conducir aún, pero con estos momentos de inspiración…

      30/09/2013 at 12:04 pm
  • Sergio Reply

    Ay Paty, que hasta ahora no había leído ningùn artìculo tuyo!!!!! Odio las perlitas pero me ha encantado leerte.

    22/01/2014 at 9:31 am
    • Paty Reply

      Nunca hasta ahora??
      Bueno, perdonado estás, Ser!!
      De todas maneras, aunque es un tema recurrente para mí, porque todo el mundo tiene que tener un leitmotiv, también puedes encontrar otras cosas más banales (aún).
      Gracias!!

      22/01/2014 at 9:37 am

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