CON RESPETO Y EN SILENCIO


        Estamos en Semana Santa, y por tanto, eso significa para mí, procesiones.
Toda la vida he permanecido en Valladolid durante esta época, porque desde bien pequeño, me iba con mis padres a ver todas las procesiones que podía. Tanto me gustaban, de hecho, que desde los 7 años, empecé a salir en ellas vestido de cofrade.

          Con mis padres siempre hacíamos las mismas, primando aquellas cuyas cofradías titulares fuesen las de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de Las Angustias, que para eso eran las nuestras.
Los momentos claves, para mí, siempre era La Procesión de El Encuentro, cada Martes Santo. La Procesión del Silencio, la noche del Jueves Santo. Y La Procesión de Regla, en la madrugada del Viernes Santo.
Cada una tiene sus particularidades que las hacen especiales, y creo que no soy el único que piensa lo mismo, dada la afluencia de gente que suelen reunir.

          Qué recuerdos me traen aquellas madrugadas de Viernes Santo, al acabar La Procesión de Regla, cuando lo hacía a las 7 de la mañana, y estar mis padres esperándome en la puerta de Las Angustias para ir a tomarnos un chocolate al mítico Magnolia.
Os puedo asegurar que a esas horas, y con el frío que solía hacer (ya no hay frío como el de antes…), si me ponen delante el mayor de los manjares y ese chocolate calentito, tengo muy claro que no lo hubiese cambiado en mi vida.

          Me acuerdo que casi todos mis amigos se iban de vacaciones en aquellas fechas, y aunque he de confesar que algunos años me hubiese ido con ellos de buena gana, tampoco me arrepiento lo más mínimo haberme quedado.
Soy un hombre de tradiciones, y qué mejor que ésta que tanto significa para mi familia y para mí desde los tiempos de Carolo.

          Por supuesto, no todo ha sido color de rosa durante estos años, porque más de un incidente, tanto físico como emocional, ha habido, pero es que éstas cosas son parte de la vida, y son las que justamente más te hacen madurar y darte cuenta de lo que muchas veces te espera.
Pero como veréis, aquí sigo, y muy contento y orgulloso de haber sabido salir del paso.

          Así que tras 39 años, espero poder seguir haciendo lo mismo por lo menos otros 39 años más, y si puede ser, siempre con gente alrededor, porque si bien es cierto que hay que guardar silencio, siempre es más agradable hacerlo con amigos a los lados.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de Las Angustias, GRACIAS por todo lo que me has dado y enseñado en estos años.

*transcripción exacta de este texto:

Semana_Santa-1

Semana_Santa-2

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