ANIVERSARIO TRAS ANIVERSARIO

Decía Patty Simcox a Sandy: «Espero que vengas a animar a los chicos del equipo, lo pasamos muy bien y hacemos amistades entrañables».
Yo no sé que se sentirá en esos partidos de Rydell, pero lo que sí sé es que esos momentos buenos, y esas amistades entrañables, yo las hago en los aniversarios de los bares.

Creo que cada vez está quedando más meridianamente claro que las nuevas generaciones tienen otros hábitos a la hora de salir, a excepción de unos pocos valientes que siguen las más arraigadas tradiciones españoles de cañas y copas los fines de semana, a pesar de no ser lo habitual.
Es por esto que en los aniversarios de los bares nos solemos ver casi siempre las mismas personas –que somos justamente las que seguimos saliendo todos los fines de semana, cual penitentes en busca del perdón–.

Hace unas semanas pude asistir, e incluso formar parte, del 18 aniversario de Molly Malone, que es uno de los bares insignes de Valladolid,  y del cual fui parte de su plantilla durante muchos años, en diferentes etapas.
Bueno, pues allí nos encontramos lo mejor de cada casa. Había caras que has visto cientos de veces, a pesar de no ponerlas nombres. Otras muchas a las que pones nombre y simplemente saludas. Y por supuesto una gran mayoría de ellas a las que pones nombre, saludas y con las que te tomas los vinos, las cañas y las copas que sean necesarios para convertir una simple noche, en un festival de luz y de color, que diría Marisol (de mayor, Pepa Flores). Mucha noche allí reunida.
Había más desenvoltura por la barra, que la que tendría un equipo de gimnasia rítmica repleto de niñas de la URSS a las que habían robado la infancia. Mucho saber hacer a la hora de pedir consumiciones y platos de jamón, porque seremos golfos, pero no maleducados ni ansiosos.  Además, el truco está en que en la primera vuelta, ya tienes que haberte hecho amigo de, por lo menos, dos camareros con bandeja de comida y de otros tres de barra. Eso es de 1º de bodas y fiestas de aniversario, y te va a garantizar que no te pases hambre ni sed durante un buen rato.

Y la verdad es que se agradecen estos eventos, porque a pesar de que seguimos teniendo el espíritu joven, el nivel de crapulismo mengua casi sin excepción, y por distintos avatares de la vida, muchos de nosotros no nos vemos tantas veces como nos gustaría, y aprovechamos estos momentos para hacer la mayor de las exaltaciones de la amistad posible.
Sí que es cierto que al principio te intentas poner al día de la vida de cada uno, pero lo realmente divertido es sacar a colación el pasado. Ese pasado del que a veces estamos orgullosos, del que a veces estamos arrepentidos, pero del que siempre que lo recordarnos nos sirve para conseguir que la sonrisa nos aparezca en la cara como paso previo a la carcajada que vendrá después, tras oír por trigésimo cuarta vez las historias de cuando éramos unos pipiolos y bebíamos 43 con Coca-Cola o Cointreau con piña, creyéndonos mayores.

Y para no romper otra de las tradiciones –que se convierten en ley historia tras historia–, te quedas en le bar hasta que te barren. Pasas de ser un cliente amigo, a ser ese pesado que no se va nunca, y que sólo hace que cierren más tarde. Pero al que en el fondo aprecian y hasta quieren un poco.
Porque sí, puede haber días en los que te hayas llevado del tirón todos los puntos para ser el tonto de la noche, pero al final, mañana será otro día, y la cuenta estará de nuevo a cero (ojo!! siempre y cuando no te lleves ya el premio en propiedad por haberlo ganado 3 días consecutivos o 5 alternos).

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

Comments

  • 09/12/2015

    Miss P.

    JAJAJAJA me encanta, Paty! totalmente cierto en TODO, sobre todo en lo de hacerte colega de los camareros… pero tú eres de la casa, a ti te llevan jamón sólo para ti!! 🙂
    Un beso enorme. Y que sigan los bailes juntos y con nadie más! 😀

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