ALTA FIDELIDAD (A LA VIEJA FIDELIDAD)


Llamadme loco, porque quizá lo esté. Pero acompañadlo de feliz, porque así es como me siento.

Ayer, en otro ataque de añoranza, decidí embarcarme en la búsqueda de cassettes.
Sí, sí, de esas que rebobinábamos con un boli para no gastar las pilas del walkman, y que las buenas buenas eran las de ‘metal’.
Bueno, pues esas son los que me puse a buscar, lo cual no fue fácil, a falta de patearme esas tiendas “de toda la vida” en las que quizá encuentre alguna partida que nunca se vendió.

No lo he hecho porque quiera ser el más moderno, y haya pensado que si lo ‘vintage’ está de moda –que por cierto, siempre lo está, no nos engañemos– el usar cassettes me iba a poner en cualquier lista IN que hubiese.
Simplemente lo he hecho porque quiero recuperar uno de los mayores entretenimientos que recuerdo, y ese no es otro que el de grabar cintas recopilatorias, que acabaré llamado “Éxitos” y que clasificaré con números romanos. Soy así de original, y para muestra un botón; la música que utilizo para pinchar está guardada en dos carpetas, ‘Español’ y ‘Extranjero’.

Me remito de nuevo al clásico “Alta fidelidad” en dónde John Cusack decía que ‘Hacer una buena recopilación, es un arte muy sutil’. Y desde luego lo es, y os lo digo desde la experiencia, porque os puedo asegurar que yo he grabado muchas en mi vida, a mis amigos. Muchísimas.
Es un “estigma” que aún conservo, y que llevo con la mayor dignidad posible a la vez que lo suelo hacer con sumo placer. Y si no me creéis, los que leáis esto, haced memoria y pensad si no os he grabado, por lo menos una vez en vuestra vida, música.

Y para mí, grabar estas cintas recopilatorias, es un placer simplemente porque me supondrá igual estar un par de días escuchando canciones que hace mucho que no escucho, y lo haré con calma cuando se requiera, y con nervio cuando sea necesario.
No es cuestión de grabar una tras otra, sino de oírlas varias veces si es necesario, de que empasten bien, de pensar a quién se lo estás grabando, y para qué (a lo que podremos añadir un “por qué motivo lo haces”).
Es probable que la gran parte de esas canciones las extraiga de vinilos, que para eso los tengo. Así que los limpiaré con cuidado para quitar todo el polvo que pueda, y la grabación sea lo más clara posible. Y calcularé lo que dura cada canción, y cuántas puedo meter por cara.
Y aunque es casi seguro que todas las cintas me las acabe quedando yo, dado que no creo que a día de hoy haya mucha gente que haya guardado aún sus reproductores de cassette, no me importará, porque realmente el momento de máximo disfrute sea precisamente el de la creación de la misma, más que el de su audición.

Esto me ha llevado a pensar un poco en por qué me ha dado por esto con lo fácil que es coger el Spotify y crear una lista; lo sencillo que resulta pasar canciones al iPod y escucharlas a tu antojo una y otra vez; en lo simple que es poner las radios en streaming y que la música suene aleatoriamente… Y justamente es de esa sencillez e inmediatez de lo que quiero huir, aunque sea simplemente un rato.
Quiero que las canciones no las pase instantáneamente apretando un botón. Quiero que los minutos discurran a la velocidad que marquen esas canciones y no a las ganas que tengamos nosotros de querer escuchar la siguiente.

Sé que la vida corre muy deprisa y no tenemos tiempo de nada, pero hay veces que es bueno pararse a pensar, y disfrutar de un momento con un poco de calma. Y si ese momento conlleva un pequeño esfuerzo, del que luego podamos sentirnos satisfechos, mucho mejor.
Eso sí, será un esfuerzo que haremos de buena gana, porque ya el día a día es lo suficientemente exigente como para que encima nosotros nos castiguemos más en nuestro ratos de ocio.

Así que nada, espero que en unos días pueda empezar a preparar mis “nuevas” cintas de Éxitos y que disfrute con ellas tanto como lo he hecho escribiendo esto. Y que por supuesto las use, que no es todo tan romántico como para no disfrutar del trabajo realizado.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: hace un rato he disfrutado de otro de esos pequeños placeres, que ha sido el de ver una película que me había llegado por la mañana… Y lo he hecho sin ordenador al lado, con el teléfono en silencio, y sin ningún dispositivo electrónico capaz de distraer mi atención de la pantalla. La película, por si os interesa, ha sido “Un invierno en la playa” y me ha gustado bastante.

 

ALTA FIDELIDAD (A LA VIEJA FIDELIDAD) (y II)

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